viernes, 6 de diciembre de 2013

Un cuento para cada semana de Adviento…Segunda semana de Adviento: Reino Vegetal



 Los Pinos.
Cuando Dios creó los árboles, los proveyó de raíces y de ramas, las unas se afirmaban a la tierra, las otras se elevaban hacia el cielo, pues ellos habían venido de allá y no debían de olvidarse jamás de su verdadera patria. Desde entonces los árboles tienden sus ramas hacia lo alto, como una plegaria silenciosa y perpetua recordando a su señor y creador.
El pino hace mucho, mucho tiempo hacía lo mismo y dirigiendo hacia arriba sus largas y anchas ramas , dominaba incluso a los otros árboles, pero esto es diferente hoy en día, sabeis por que?...ocurrió así : Una noche María, la dulce madre de Dios y José su marido se encontraban en un gran bosque de pinos, estaban lejos de toda casa y no habían encontrado albergue esa noche, entonces se acostaron al pie de un árbol para tratar de dormir, pero se levantó un viento fresco, que se hacía cada vez más fuerte, incluso acercándose mucho al tronco de los árboles elevados no se estaba protegido, entonces María en su angustia, se puso a acariciar el tronco del árbol y le dijo; Perdóname que interrumpa la plegaria que diriges a nuestro Padre, pero mira Dios mismo se ha inclinado hacia la Tierra, yo llevo a su hijo bajo mi corazón y tiene necesidad de tu ayuda. Con las palabras de María un estremecimiento recorrió todo el árbol...lentamente, muy lentamente fue volviendo sus ramas hacia el suelo, de forma que pareciese un enorme techo.

Así las ramas del pino sirvieron de abrigo a María y José durante la noche. Y desde ese día, el pino mantiene su forma, como aquél día en que albergó a estos dos caminantes.

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